España cada vez más improductiva e inflamable

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Prevenir y gestionar la escasez de agua y la desertificación es mucho más que mirar al cielo por si hay nubes o revisar el porcentaje de agua embalsada. Se está generando un escenario crítico en España y la sequía persiste como un problema estructural que afecta cada vez más regiones. Tanto es así que casi 12 millones de personas en España viven ya con limitaciones en el uso del agua. Por eso, en el marco de la celebración del Día contra la Desertificación y la Sequía (17 de junio) pedimos medidas urgentes para mejorar la nefasta actual gestión del agua.

Datos y contexto

El año pasado, solo los tres primeros meses del año registraron temperaturas situadas dentro del normal, el resto fueron meses clasificados como cálidos, muy cálidos y extremadamente cálidos. El año 2023 fue lo sexto más seco de la serie histórica y el cuarto de este siglo. España es el país europeo con mayor tasa de desertificación, con un 75% de su territorio en riesgo, estando ya en riesgo muy alto el 11% del territorio.

Cuando hablamos de desertificación no quiere decir que las tierras se conviertan en desierto con dunas, sino que pierden humedad, transformándose en un espacio más seco, improductivo e inflamable. El abandono del medio rural tiene como consecuencia un crecimiento de superficie forestal que, a causa de la falta de gestión y a consecuencia del aumento de las temperaturas y la falta de precipitaciones, está evolucionando hacia modelos de combustible vegetal más proclives a quemar.

Las causas de la desertificación incluyen el uso intensivo de la tierra para la agricultura, la sobreexplotación de los recursos hídricos y el cambio climático, que ha provocado sequías recurrentes y un aumento de las temperaturas. Y esto no solo tiene consecuencias para la biodiversidad y la economía, sino que también afecta a la salud de las personas:

· aumento a corto plazo de mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias
· impacto sobre la salud mental de las poblaciones afectadas
· transmisión de enfermedades infecciosas (por la menor calidad del agua y de los alimentos)
· comunicación vs manipulación en la crisis del agua

La falta de agua es un problema serio y lo será cada vez más para la ciudadanía española. Por eso es importante comunicar bien el tema, desde ahora mismo, evitando patrañas y falsas creencias para entender las causas reales y las soluciones, generando así un aumento de masa crítica que demande medidas eficaces.

"España no puede continuar basando su gestión del agua en una oferta ilimitada y en falsas soluciones"

En este día contra la desertificación y la sequía queremos poner de relieve algunas de las patrañas o falsas creencias que se tienen sobre la gestión del agua:

Las lluvias torrenciales resuelven la sequía: FALSO

La ciencia prevé para España menos precipitaciones en el futuro, pero más intensas. La gente tiende a pensar que esto compensará la sequía pero no es así. Cuando hay precipitaciones intensas en poco tiempo, el suelo no puede filtrar tanta agua y, además, los suelos afectados por sequía pierden la capacidad de infiltrar el agua, como si estuvieran impermeabilizados (hidrofòbia), generando arrastres de suelo fértil (escorrentía). Para prevenir inundaciones dramáticas hay que ir a las actividades humanas que generan el riesgo de inundación, como una mala ocupación del suelo, es decir, que haya asentamientos en zonas inundables, o como la alteración de las dinámicas costeras (destrucción de ecosistemas, alteración de la recarga natural de playas, sobreexplotación de acuíferos, etc).

Los ríos echan agua en el mar que podríamos aprovechar. FALSO

EL agua no se pierde, forma parte de un ciclo vital por el cual, a través del caudal de los ríos, se alimentan los caudales de las aguas subterráneas, así como capas freáticas del suelo. Es básico para la recarga de acuíferos, para la vegetación, la fertilidad del suelo, etc.. Los ríos son sistemas complejos fundamentales también para nuestra seguridad, por ejemplo, para prevenir las avenidas, inundaciones, etc. Sin olvidar que el agua está en circulación permanente en este ciclo del agua que se evapora, se condensa, se crean las nubes generando precipitaciones, se produce el deshielo y se genera el agua que alimenta los ríos. EL agua de los ríos llega de manera superficial y subterránea y sí que llega al mar, donde no se pierde sino que se evapora, condensa y se cierra un ciclo fundamental del cual depende la vida. Íntegramente. De forma que cualquier solución basada en esto es una barbarie que no soluciona la crisis del agua sino que lo agravia más si hacia niveles de alarma.

Los embalses ayudan a paliar la sequía: FALSO

España es el país con más embalses per cápita del mundo, y aun así, esto no resuelve nada si no se reduce el despilfarro, es decir, no importa cuánto ahorras sino cuánto gastas, especialmente si llueve poco. Lejos de ser una solución, los embalses hacen tener toda la red fluvial segmentada y gravemente afectada, en detrimento de la biodiversidad y del buen estado de nuestras aguas y, a pesar de esto, es recurrente pedir nuevos proyectos de construcción y recrecimiento de estas infraestructuras hidráulicas.

Las desaladoras son una solución a la escasez de agua: FALSO

El proceso de desalación demanda mucha energía y, además, hay que gestionar los residuos que son muy contaminantes (la salmuera), así como el impacto en la costa y, por supuesto, el fuerte coste económico que compuerta. Quienes apuntan a esta solución en base a que el agua del mar es infinita, el fan para justificar la actual carrera desenfrenada de políticas agrícolas, ganaderas, urbanísticas y turísticas con crecimientos incontrolados, dando por bono un modelo insostenible de desarrollo.

Ante la falta de lluvia, la solución es restringir el agua en la población: FALSO

Cuando apunta la sequía, se toman medidas urgentes y fuera de focos como restricciones importantes en la población en usos concretos e incluso a sacrificar espacios verdes, verdaderos refugios climáticos en las ciudades cuando llegan las temperaturas extremas. Estas medidas son irrisorias si, paralelamente, se mantiene su uso para regadío industrial (80% del agua dulce), se despilfarra en infraestructuras altamente demandantes como campos de golf o se mantiene la extracción ilegal de agua y los actuales modelos agroindustriales. La gestión del agua no hay que abordarla cuando hay sequía sino, principalmente, cuando hay agua.

Soluciones y demandas

Urge la presa de medidas estructurales que permitan enderezar la pésima gestión del agua en España:

· Reducir la superficie de regadío intensivo e industrial
· Prohibir proyectos altamente demandantes de agua
· Mejorar el control del uso ilegal de agua, cerrando los pozos ilegales
· Descartar la construcción de más infraestructuras hidráulicas
· Detener y reducir la ganadería intensiva
· Establecer una hoja de ruta para la transición hacia la agroecología
· Establecer perímetros de protección en todas las zonas de captación de agua
· Fomentar la incorporación de medidas de ahorro y reutilización del agua en todos los nuevos edificios y desarrollos urbanísticos
· Aumentar el presupuesto destinado a la gestión forestal
· Priorizar alimentos de origen vegetal, ecológicos, locales y de temporada.

“España no puede continuar basando su gestión del agua en una oferta ilimitada y en falsas soluciones. Es imprescindible un cambio de modelo agroalimentario, que pasa por la necesaria y urgente reducción del regadío intensivo e industrial. Las políticas públicas tienen que ir dirigidas al ahorro, la prevención de la contaminación y la mejora de los sistemas de depuración”.

Por más información entra a la página web de Greenpeace.org