


El 85% de los incendios que se producen en la provincia de Barcelona son causados por la actividad humana, es por eso que la Diputación de Barcelona ha puesto en marcha el Plan de información y vigilancia contraincendios forestales (PVI). Un dispositivo con un coste de 2,1 millones de euros que se desplegará por 626.000 hectáreas forestales de la demarcación. Este año, se ha puesto en marcha el 1 de mayo, semanas antes del habitual, por las condiciones de sequía.
El año pasado se hizo una prueba piloto del proyecto en las comarcas del Alt Penedès, el Garraf y el Vallès Occidental, y ahora se amplía en el Maresme, el Baix Llobregat, la Anoia y el Barcelonès. El dispositivo tiene como objetivo vigilar los entornos con más riesgo de fuego y sensibilizar la población. Cuenta con el apoyo de 275 ayuntamientos y 124 agrupaciones de defensa forestal (ADF). Desde la Diputación de Barcelona esperan que el próximo año el plan se despliegue a toda la demarcación.
El dispositivo vuelo, por un lado, sensibilizar e informar la población los días de más actividad a la natura. Esto se hará con 44 agentes cívicos que actuarán entre el 19 de junio y el 2 de septiembre en las áreas que se ha detectado más actividades de riesgo. Por otro lado, el refuerzo de la vigilancia para mejorar la capacidad de intervención en días de máximo nivel de incendios. En cuanto al resto de comarcas de la provincia se seguirá el dispositivo habitual. Habrá 98 agentes que informarán en la población de las conductas incívicas o el estado de las infraestructuras.
El Plan se complementará con una red de vigilancia para la rápida detección, localización y seguimiento del inicio del incendio, formada por 30 vigías en 15 torres de vigilancia y más de 100 cámaras de vigilancia. Como novedad de este año, la Diputación ofrecerá apoyo económico en los ayuntamientos para retirar y gestionar los vertidos al medio. Además, en los últimos meses se ha trabajado en el arreglo de caminos, la señalización de los espacios o la instalación de puntos de agua.
Otro punto clave que ha destacado la administración son las distancias de protección entre urbanizaciones y bosques. Se han destinado más de 3 millones de euros a redactar planes de protección en los municipios. Solo a la demarcación, hay casi 1.500 urbanizaciones rodeadas de masa forestal. Cómo destaca el diputado de Prevención de Incendios y Gestión Forestal de la Diputación de Barcelona, Jordi Fàbrega: “tenemos el fuego a tocar de casa, la separación natural entre bosque y ciudad que antes hacía el cultivo y el campesinado ahora es cada vez más inexistente.”

La Diputación ha insistido que más allá de las tareas de prevención, también se tiene que hacer una correcta gestión forestal. “Hacer que sobreviva la natura y que los bosques estén sanos es la prioridad, cortar un árbol no es un crimen, dejar un bosque abandonado sí que lo supondría” ha expresado Fàbrega.
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